jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Qué está pasando frente a la Casa Blanca?

Ayer casi todos los medios nacionales recogían la noticia de que la actriz de Hollywood Daryl Hannah había sido detenida frente a la Casa Blanca por protestar contra el proyecto Keystone XL, un oleoducto de 2.700 kilómetros que llevaría las arenas bituminosas (tar sands) de Alberta, en Canadá, hasta las refinerías del Golfo de México. Hannah es tan sólo una de las más de 700 personas que han sido arrestadas desde el 20 de Agosto, día en que comenzó una masiva sentada pacífica de dos semanas de duración para presionar al Presidente Barack Obama, que tiene que decidir próximamente si aprueba o rechaza la construcción del oleoducto. 

Foto: Milan Ilnyckyj


La sentada “Stop de Pipeline” (Detened el oleoducto), en la que participan cada día alrededor de un centenar de personas, ha sido definida como “el mayor acto de desobediencia civil de la historia del movimiento climático”. Los manifestantes se arriesgan a ser detenidos por la policía si participan en las protestas, pero creen que esta es la última oportunidad para convencer a Obama de que no debe permitir la construcción del oleoducto. “El Presidente Obama debe ser el foco de las protestas contra el oleoducto. Obama tiene el poder para detener el oleoducto, y nadie, ni en el Congreso ni en ninguna parte, puede evitar que lo haga. Eso significa que la decisión sobre el Keystone XL es la mayor prueba medioambiental que le queda hasta las elecciones de 2012”, defendía el activista ecologista y líder de las protestas, Bill McKibben.

Parece bastante claro que los efectos del oleoducto sobre el cambio climático serían muy graves, y por eso el movimiento ecologista norteamericano se ha volcado con esta lucha. El informe que publicó el viernes pasado el Departamento de Estado de EEUU, en el que se indica que el oleoducto promovido por la petrolera TransCanada tendrá “un impacto ambiental adverso limitado”, no hizo más que avivar las protestas. Muchas voces se han alzado contra el proyecto; incluso el New York Times dedicó un editorial al tema en elque dejaba clara su oposición al oleoducto:

“Tenemos dos preocupaciones principales: el riesgo de vertidos a lo largo del oleoducto, que atravesaría terreno altamente sensible, y el hecho de que la extracción de petróleo de las arenas bituminosas crea muchas más emisiones de efecto invernadero que la producción convencional.”

Las emisiones de gases de efecto invernadero que producen las arenas bituminosas son bastante mayores que las del crudo convencional, hasta un 82% según un reciente estudio de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Y la cantidad de petróleo depositada bajo el bosque boreal de Alberta es inmensa, el segundo depósito del mundo, sólo por detrás de los de Arabia Saudí. En opinión del climatólogo de la NASA James Hansen, que también ha sido detenido durante la sentada, la explotación a gran escala de los hidrocarburos canadienses supondría acabar definitivamente con los esfuerzos para detener el cambio climático (“full exploitation of Canada’s tar sands would be “game over” for efforts to solve climate change”)

Explotación de arenas bituminosas en Alberta. Foto de Peter Essick para National Geographic.
Además, dejando de lado sus efectos sobre el clima, no se puede olvidar el impacto ambiental derivado de la explotación de las arenas bituminosas (bosques boreales completamente arrasados, ríos contaminados con metales pesados…) y también de su transporte (un oleoducto similar, el Keystone I, produjo doce vertidos en tan sólo un año). En este artículo en The Guardian se explican muy bien los distintos impactos que supondría la construcción del oleoducto Keystone XL:


In addition to being more emissions-intensive than conventional oil, the main concern is that exploiting the tar sands is conceptually backwards.  As The Critical Decade report made clear, we need to be looking for ways to leave fossil fuels in the ground, not trying to find more unconventional sources of carbon for combustion.  The USA in particular has taken very few concrete steps to minimize its greenhouse gas emissions to this point.  Building the Keystone pipeline to exploit an unconventional source of fossil fuels is a step in the wrong direction, and will encourage other countries to follow suit.   If we're to have any hope of achieving sufficient global greenhouse gas emissions cuts, the USA needs to start leading the way in finding ways to reduce fossil fuel consumption, not lead the way in finding ways to burn new unconventional sources, especially when they're more emissions-intensive than conventional sources.

Las sentadas para detener el Keystone XL acaban este sábado, el 3 de Septiembre, y el presidente Obama tendrá que demostrar en las próximas semanas si su compromiso en la lucha contra el cambio climático es algo más que palabras vacías. De hecho, muchos de los que se manifiestan frente a la Casa Blanca llevan chapas y camisetas de la campaña de 2008, para que Obama sepa que los mismos que le auparon a la presidencia ahora le exigen que cumpla sus promesas sobre la transición hacia un modelo energético libre de combustibles fósiles. Es mucho lo que se juega el clima global en esta decisión de Obama: más nos vale que todo ese petróleo siga enterrado bajo los bosques canadienses.

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