miércoles, 4 de mayo de 2011

Debatiendo hacia un mundo más justo y sostenible

¿Es posible un mundo socialmente justo y ambientalmente sostenible? A esta pregunta intentaron contestar ayer Carlos Montes, Pablo de Lora y Juan López de Uralde en el marco de un “conversatorio-diálogo” que tuvo lugar en la Facultad de Biológicas de la Universidad Autónoma de Madrid, y al que asistieron unas cincuenta personas (un aforo escaso: la participación universitaria en los asuntos sociales y políticos vive horas bajas). Lo interesante de la iniciativa era que se buscaba el punto de vista particular de cada ponente atendiendo a su campo de trabajo, un “cruce de miradas” que enriqueciera el debate: Carlos Montes, Catedrático de Ecología de la UAM, aportaba la mirada desde la Ecología; Pablo de Lora, Profesor de Filosofía del Derecho, el punto de vista de la Ética Ambiental; y Juantxo López de Uralde, activista ecologista y director de Equo, la mirada desde el activismo social y la ecología política. Distintas miradas, pero la misma conclusión: es posible (y urgente) cambiar el mundo, para hacerlo más equitativo, más justo y más sostenible.

De izquierda a derecha: José Antonio González (moderador), Juantxo López de Uralde, Pablo de Lora y Carlos Montes.

El diálogo se desarrolló en dos preguntas, la primera, ¿es necesario que el mundo sea ambientalmente sostenible para que sea socialmente justo? Carlos Montes sacó  a relucir los Objetivos del Milenio para explicar esta cuestión, “pues los objetivos del milenio relacionados con el Medio Ambiente son horizontales, imprescindibles para que funcionen los demás”, explicó. Montes, que participa en el proyecto ‘Ecosistemas del Milenio’, argumentó que “nuestro bienestar depende de conservar nuestros ecosistemas. Al perder estos ecosistemas somos cada vez más vulnerables a las crisis.” Montes lamentó que a pesar de que nuestra dependencia de la biodiversidad “es total”, aún no hemos sido capaces de frenar, o incluso de desacelerar, la brutal tasa de pérdida de biodiversidad. “No la hemos detenido por el negacionismo de los límites biofísicos del planeta y por la amnesia acerca de nuestra dependencia colectiva de la biodiversidad”, defendió Montes. Y dejó una frase que no conviene olvidar: “La resignación [ante este escenario] supone el ecocidio”.

Bueno, la meta está clara, ¿pero qué camino debemos seguir? Carlos Montes contestó a esta segunda pregunta explicando que el cambio debe producirse en cada uno de nosotros: “Hace falta una revolución individual”. Las nuevas herramientas comunicativas han provocado que “el individuo crítico tenga más capacidad que nunca para generar un cambio”. Pero por supuesto, hay que unir a esos individuos para que su “revolución interior” sirva para algo: “Hace falta unir a las personas y a las nuevas herramientas en el proyecto común de cambiar el mundo”. Por su parte, Pablo de Lora reivindicó que “el papel del Derecho en la construcción del nuevo mundo es decisivo”. “Hay que contar con instrumentos regulatorios y normativas para lograr el nuevo paradigma, pensar que avanzaremos mediante la autoregulación es ingenuo”, sostuvo De Lora. Fue polémico al defender que en un futuro tendremos que plantearnos que se limiten decisiones tan íntimas y propias del ámbito personal como la posibilidad de tener nuestros propios hijos, nuestra propia descendencia genética, por la carga que eso supone para el planeta.



Juantxo López de Uralde coincidió con Montes y De Lora en que “sólo podemos crear cambios mediante la acción colectiva”. Desde su experiencia como activista ecologista y ex director de Greenpeace, explicó que “es difícil llevar las demandas de la sociedad, del ecologismo, al sistema político actual, que es impermeable. No hay nada más frustrante como ver que constantemente se ningunea el trabajo de las organizaciones sociales y ecologistas”. Equo, el proyecto que impulsa Uralde, busca “abrir una brecha en la impermeabilidad del campo político”. Juantxo cree que muchos no entienden su salto a la política "porque hay un cierto rechazo, o incluso un miedo, a participar en política." “Pero no nos resignamos a que los temas tan fundamentales que se tratan aquí, como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, sigan marginados en la agenda política”, explicó Uralde. Otra razón importante para dar este paso, según Uralde, es que “el hueco que no ocupemos nosotros lo ocuparan otros”, seguramente del lado del espectro político más reaccionario.

“Las propuestas de la ecología política son novedosas, frescas, rompedoras con el sistema. Desde la ecología política mucha gente está encontrando una forma de luchar contra la lógica de este sistema, que nos lleva hacia el abismo”, dijo Juantxo. Había mucha complicidad entre las palabras de Juantxo y las de Carlos Montes, y seguramente ese “proyecto común para cambiar el mundo” que pedía Montes pueda tener mucho que ver con el Proyecto Equo que está impulsando López de Uralde.

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